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Madrid

Así como la capital argentina fue el escenario donde Teresa Wilms inauguró su carrera como escritora, Madrid fue el de su consagración. Allí publicó nuevas obras y recibió el apoyo de importantes escritores como Ramón Valle-Inclán, Ramón Gómez de la Serna y Enrique Gómez-Carrillo.

En la capital española Teresa Wilms participó de la agitada vida artística e intelectual, que tenía como punto de encuentro el bohemio café "Pombo". En este lugar conoció a los pintores Julio Romero de Torres y Anselmo Miguel Nieto, quienes la retrataron.

"No quiero suprimir una sola de estas líneas pues sería matar su dolorosa espontaneidad, y ocultar el angustioso tormento que sufría el alma de quien las escribiera": con estas palabras introduce Teresa Wilms Montt su tercer libro, En la quietud del mármol, publicado en 1918 y que fuera célebremente prologado por el escritor Enrique Gómez Carrillo. Poco después, ese mismo año, publicó Anuarí, homenaje póstumo a su malogrado enamorado argentino, que fue prologado por Ramón Valle-Inclán, con quien además, recorrió varias ciudades españolas, como Toledo y Ávila.

En 1919 viajó una temporada a Buenos Aires, donde publicó su quinto libro Cuentos para hombres que son todavía niños, el cual firmó como Teresa de la Cruz. De regreso en Madrid, al año siguiente, luego de enterarse de que sus hijas Elisa y Sylvia Luz se habían radicado en París, cambió su residencia a dicha ciudad, donde comenzó a trabajar para La Guirnande, una conocida revista de arte y literatura.