Subir

Nueva York: tecnología y ciudad en Rosamel del Valle y Humberto Díaz-Casanueva

Soy Rosamel del Valle / poeta / no sé hablar inglés

(citado en Urzúa, M. "La memoria alegórica". Mapocho, número 77, 2015, p.49)

Si para muchos autores latinoamericanos, París fue, a comienzos del siglo XX, un polo de atracción, así como Madrid lo fuera para Pablo Neruda, para Rosamel del Valle y Humberto Díaz Casanueva, Nueva York fue la ciudad que representó ese influjo innegable.

Nueva York era signo de modernidad y nuevas estéticas, fenómenos como el movimiento social y cultural "Harlem Renaissance", la poesía beatnik, la tecnología y el cine de esos años encuentran espacio en los intereses de ambos poetas y, en particular, en las crónicas que Rosamel del Valle publicó en el diario La Nación durante su estadía en Estados Unidos.

En "Canción negra en Harlem" (La Nación. 20 de julio de 1947), Rosamel describe parte del barrio Harlem en Manhattan, habitado mayoritariamente por afrodescendientes e hispanos. La crónica comienza citando al poeta quizás más icónico de este movimiento del renacimiento del Harlem, el afroamericano Langston Hughes, y luego describe el entorno del barrio y su relación con el resto de la isla de Manhattan:

"Harlem canta. Canta, sin duda, hacia el futuro. Como los judíos sueñan con la Tierra Prometida, ¿por qué no soñar ellos en una época prometida? Y tendrá que venir. Mientras tanto, la primavera sigue siendo negra, a menudo. Y las heridas crecen en el jardín público. Pero las jóvenes negras cantan y siguen otro camino… Harlem canta. Y el río atraviesa Manhattan. Y sus aguas son negras y silenciosas. Un gran arroyo casi oscuro entre el Este y el Oeste. Más acá bulle la gran Manhattan, con el Central Park, la Quinta Avenida, el Times Square, Wall Street. Más allá el Bronx con sus colinas y bosques fantásticos. Y en el centro, la estrella de Harlem. La estrella de Baltasar en busca del Niño de que hablan los pastores" (Valle, Rosamel del. Crónicas de Nueva York. Santiago: RIL Editores, 2002, p. 49).

En esta crónica, el canto, el ritmo, parecen empapar la escritura de Rosamel del Valle, quien, además, logra dar cuenta del momento histórico y cultural que vive Harlem, de los conflictos sociales y culturales de los afrodescendientes en Estados Unidos, a partir del microcosmos que representa este barrio.

Para del Valle y Díaz-Casanueva, la ciudad de Nueva York cristaliza un imaginario de lo moderno. Durante su estadía en Estados Unidos, ambos filman -en una cámara de video de 8 mm.- escenas cotidianas y familiares que fueron recopiladas en la trilogía de documentales Los videntes de Rodrigo Díaz.

Estados Unidos permite el acceso a novedades tecnológicas como la cámara de video o la televisión, así lo consigna Rosamel del Valle en su crónica "La televisión, última maravilla" (1949): "¿Cómo entender claramente, en mi incapacidad, la manera cómo la fotografía va hacia tal control, hacia tal proyector, tomada desde cuatro ángulos a la vez y por la misma máquina? Imposible. Solo me queda la idea, el trabajo de la imaginación de las mil ruedas de mi pensamiento asombrado ante la inagotable capacidad creadora del hombre. Y eso me basta, porque el resto entra para mí, en lo sobrenatural".

La experiencia de la ciudad de Nueva York es fundamental para entender el impacto y las imágenes presentes en la escritura de Rosamel del Valle y Díaz Casanueva. Para del Valle, el poema sugiere la sensación de simultaneidad: el paso de una imagen a otra, la yuxtaposición de una imagen en otra, su aparición simultánea, el poema parece convertirse en una pantalla.


*Cápsula desarrollada en colaboración con el proyecto "Poéticas de las posvanguardias: poesía, artes y redes en Chile y Perú, entre los años 1930-1950" (Fondecyt Iniciación Nº 11150061).