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Los orígenes y el debate en torno a la vacunación en Chile llegan a Memoria Chilena

Esta práctica tuvo aristas médicas, políticas y sociales durante el siglo XIX y XX en nuestro país. El nuevo minisitio presenta las memorias de la Junta Central de la Vacuna, además de libros a favor y en contra de la vacunación.

16 de octubre de 2018

Los primeros textos en torno a la vacunación en Chile comienzan a aparecer a principios del siglo XIX. A partir de ese momento, la discusión sobre esta práctica científica y su aplicación como política pública se convirtió en tema de interés de médicos, políticos e incluso los sectores populares de la sociedad. El nuevo minisitio de Memoria Chilena, La vacunación en Chile (1805-1923), examina a través de las publicaciones de la época la discusión entre personas e instituciones que buscaron difundir los beneficios de este invento científico -como Adolfo Murillo, J. A. García Quintana y la Junta Central de la Vacuna- y aquéllos que se opusieron a esta práctica, entre los que destacan los textos de Alfredo Helsby.

Las graves consecuencias de la viruela en la población chilena motivaron el interés de médicos y políticos en la vacuna, a principios del siglo XVIII. Los efectos sociales e incluso económicos de la enfermedad se registran en documentos como el telegrama de Tomás Echavarría al presidente Pedro Montt (1878), el libro La viruela i la defensa anti-valórica (1912), de E. Valenzuela R. y el capítulo "La viruela: epidemias y enfermedades, recetas y sistemas curativos" (1904), de Pedro Lautaro Ferrer.

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Debido a lo anterior, el logro del médico y científico inglés Edward Jenner de probar científicamente que el virus de las vacas enfermas de la viruela podía inmunizar a las personas, en 1796, fue recibido con gran interés en los círculos científicos y médicos nacionales. Su influencia se puede ver en los múltiples tributos que se le hicieron en torno al centenario de su descubrimiento: una lámina publicada por las Sociedades Científicas de Chile en 1892, el homenaje A Eduardo Jenner de 1896, y el libro Vacunación obligatoria: Discurso en el centenario de Jenner (1904), de Adolfo Murillo.

Los primeros años de la vacuna se relatan en el libro Origen y descubrimiento de la vaccina (1830). En Chile, la introducción de la vacuna animal fue adjudicada por José García Quintana, quien publicó los libros La vacuna animal e instituto vacunal (1882) y Fragmentos de historia y comentarios sobre el advenimiento en Chile de la vacuna animal, de su persecución y de sus triunfos (1895). En estas publicaciones se explica que la vacuna era inestable y requería un cuidado especial para mantener sus propiedades, de lo contrario, se producía una falsa vacuna. El procedimiento para evitarlo se publicó en Descripción de la verdadera, y falsa vacuna y modo de ingerir el fluido vacuno, con los accidentes que acaecen antes y despues de su ingercion (1882), de Manuel Grajales.

La obligatoriedad de la vacuna fue un aspecto ampliamente debatido en la sociedad chilena, como se presenta en los libros La viruela. La vacuna. Apuntes (1876), del doctor Ramón Allende Padin, y Vacunación obligatoria: discurso pronunciado en la Cámara de Diputados (1883), por el Dr. A. Murillo. El discurso médico argumentaba que la vacunación era necesaria para prevenir el contagio de viruela, como se ve en publicaciones como Dos cuestiones de economía social: alcoholismo i vacuna (1881), de J. A. García Quintana; Discurso del doctor Adolfo Murillo. Presidente de la Junta Central de Vacuna; Vacuna y viruela (1909), del Dr. Carlos Ibar; De la vacuna: su naturaleza, sus virtudes i su propagación (1872), por el Dr. Guillermo C. Blest; y una carta dirigida a José Manuel Balmaceda, escrita por Manuel Arriarán (1882).

Los parlamentarios e intelectuales de ideología liberal se opusieron a la obligatoriedad, aduciendo que el Estado estaría transgrediendo el derecho a la libertad individual de las personas. Una de las personas que expresó públicamente su oposición fue Alfredo Helsby, quien sostuvo que la vacuna, más que combatir la viruela, era la posible causante de las epidemias. Su rechazo era compartido por una parte de la sociedad, especialmente los sectores populares, que desconfiaban de la seguridad de la vacuna y del procedimiento de vacunación. En Memoria Chilena se presentan cuatro publicaciones de Helsby: Fracaso de la vacuna por inútil y desastrosa (1898), La vacuna i el prestijio médico (1905), La vacuna es un engaño: su imposición, un crimen! (1922) y Salvación o exterminio? (1926).

La Junta Central de la Vacuna fue el organismo que combatió la resistencia a la vacunación y se encargó de su organización y propagación en Chile. El funcionamiento de esta institución se traza desde 1807 y tuvo varias interrupciones, como se puede ver en documentos como el decreto de Diego Portales, Propagación de la vacuna (1833), y las múltiples memorias de la Junta Central de la Vacuna. El minisitio también incluye libros editados y/o distribuidos por la organización como Vacuna: reglamento central (1890), de la Junta Central de la Vacuna; Pequeño manual del vacunador (1899), por el Dr. W. Ugarte Serrano; y El servicio de Vacuna en Chile, por el Dr. A Murillo.

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