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Musa Joven

La Revista Musa Joven fundada en 1912 por Vicente Huidobro y Ángel Cruchaga Santa María, y dedicada a la difusión de la poesía, crítica y narrativa tanto nacional como internacional, contó entre sus colaboradores a Francisco Contreras, Fernando Santiván, Joaquín Edwards Bello, Martín Escobar, Hernán Díaz Arrieta, Jorge Hübner Bezanilla, Alejandro García de la Huerta, Juan Guzmán Cruchaga, Gabriel Rivas, Luis Vargas Bello y Jorge Silva S., entre otros.

En el primer número, a modo de editorial, se publica "Nuestra Revista" de Julius Kant quien señala: "¿La Musa Joven? Un nuevo pensil. Plantado en el invierno de la tierra bajo el sol de las almas: la juventud. Crecerán en ella las rosas encarnadas y los lirios blancos: amores y ensueños... Jardineros de ideal, ¿cultiváis otras flores?"

Incluyó además "Primer amor" de Juan Guzmán Cruchaga, "Lirio marchito" de Jorge Hübner Bezanilla e "Impresiones de música" de Hernán Díaz Arrieta, entre otros.

Un retrato de Lord Byron adornó el segundo número de la revista, en el que Vicente Huidobro dedica las siguientes palabras en la sección editorial: "Al oír la voz chillona de la legión de vendedores de diarios gritando en su endiablada jerga: '¡Musa Joven! ¡Revista Nueva!' es de creer que sólo interesara a los que se inician en la carrera de las letras; a los muchachos que vienen de cerrar el último texto de Humanidades, para dar principio al primer año de abogacía. ¡Destemplado período! En que el niño se transforma en hombre y la dulce voz con inflexiones de trinos de pajarillo va tomando acentos metálicos, y el bozo que comienza a sombrear la boca va comunicando pretensiones de grande hombre a los recién llegados a hombrecitos. Y tal vez el público ha creído que esta revista es la primera manifestación de hombría de un grupo de niños grandes. Pero el error se desvanece al abrir la primera página: el material de lectura seria, escogida y por demás interesante; los colaboradores, brillantes ingenios de primera magnitud en amena confusión con los soles que se levantan, son la mejor prueba de que el nombre de Musa Joven significa la eterna juventud del pensamiento y que los años no ejercen influencia alguna en la llama que sobrevive a la materia, la Musa no tiene edad; antes frescura y vigor luce a los sesenta años que puede competir con la del estudiante soñador. La sola diferencia está en que el hombre maduro canta las pasiones vividas, describe el alma hallada en las cosas que han pasado ante sus ojos; su imaginación semeja el brioso corcel domado por su dueño que vuelve victorioso o maltrecho. Para la poesía tanto da, pues lo mismo ahonda en la esperanza que en el dolor".

"Flor campesina" y "Raúl" de Francisco Contreras fueron también publicadas en este número, al igual que: "La canción del barquero" de Juan Guzmán Cruchaga, "La oración olvidada" de Víctor Domingo Silva, "Imaginaria" de Ángel Cruchaga Santa María y "Los abuelos lloraron" de Manuel Magallanes Moure, entre otros.

El tercer número de Musa Joven incluyó el relato breve "Los niños" de Mariano Latorre, "Jardín Interior" de Ángel Cruchaga Santa María, "Mi guitarra" de Juan Guzmán Cruchaga. Fue publicada además la sección "Verdaderas Bellezas Chilenas", donde en esta ocasión aparece un retrato de Rosa Pereira Montes.

El cuarto, quinto y sexto número siguieron la misma línea descrita.