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Obstaculizó los proyectos de ley

La pugna entre el poder ejecutivo y el parlamento nuevamente impidió la aprobación de leyes que beneficiaran a los sectores más desposeídos de la población. Frente a esta situación, entre el 9 y el 11 de septiembre de 1924, los militares intervinieron ingresando al Congreso Nacional y haciendo sonar sus sables, acontecimiento que se recuerda como el "ruido de sables". Este hecho provocó el cierre del Congreso y frente a dichas circunstancias, el Presidente Alessandri abandonó su cargo y en un solo día el Congreso aprobó la mayor parte del paquete de leyes sociales. Al año siguiente Alessandri retomó el mando del país y el 18 de septiembre de 1925 promulgó una nueva Constitución Política de la República de Chile. La nueva constitución reforzó el poder del ejecutivo al eliminar las prácticas parlamentarias. Los miembros de la Cámara de diputados durarían cuatro años y los del Senado ocho. La Constitución introdujo una serie de normas que limitaron las facultades de los parlamentarios: prohibió el acceso de diputados y senadores a cargos ministeriales y suprimió las leyes periódicas. No obstante, el Congreso mantuvo una importante influencia sobre los gabinetes ministeriales por medio del recurso de la acusación constitucional.

Con la ascensión al poder de Carlos Ibáñez del Campo el Congreso Nacional se redujo a labores técnico legislativas, colaborando con las numerosas iniciativas de Ibáñez. Tras la caída de Ibáñez sobrevino un período de inestabilidad política que incluso disolvió el Congreso en 1932. No obstante, la llegada al poder de Arturo Alessandri reestableció el orden constitucional.