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Literatura

La influencia de los integrantes del grupo Los Diez, en la literatura chilena es vasta. No sólo dio a conocer un número importante de autores que los años consagrarían como figuras de renombre, sino que también, desarrolló una amplia labor editorial. Entre los autores aludidos, cabría mencionar a Pedro Prado, Augusto D'halmar, Manuel Magallanes Moure y a Eduardo Barrios. Dentro de la labor editorial, destacan las numerosas ediciones de autores y obras significativas para la literatura chilena, además de la edición de la revista Los Diez.

Ahora bien, tal vez uno de los rasgos más destacables, tanto en su labor creativa como editorial, fue la actitud que adoptaron frente a las letras nacionales. Así, esta podría ser definida como anti-romántica y anti-racionalista, tendiente a la búsqueda de los rasgos autóctonos del criollismo. De acuerdo con lo señalado por Fernando Durán, esta actitud podría ser resumida en el ansia de: "extraer de una situación histórica contingente lo que tiene de inalienable y proyectarlo en un horizonte o ámbito cósmico y universal", agrega además que "gracias a este aviso interno evita la caída en el criollismo catastral o estadístico, que había pretendido identificar el fondo sustantivo del alma chilena por su mera limitación a usar o pronunciar defectuosamente el idioma o endiosar los hábitos rutinarios de ciertos sectores rurales".

Los Diez iniciaron su trabajo como editores el 5 de agosto de 1916. El propósito del grupo era publicar una serie de doce volúmenes al año, dedicados, alternativamente, cinco a una revista, cuatro a la biblioteca de obras literarias, dos a pintores chilenos y uno a la música, escultura y arquitectura.

En su revista Los Diez, propusieron "ser un refugio contra el rudo mercantilismo de nuestra prensa diaria y de nuestras revistas semanales, de las cuales se habían visto obligados a excluirse nuestros mejores artistas", e intentaron, según el prospecto que circuló después de una de sus veladas, "reproducir las mejores obras del arte chileno, con un riguroso espíritu de selección".

Desde la aparición de la revista en septiembre de 1916, con un tiraje de 1.350 ejemplares, estos principios pasaron de ser una muestra de la producción artística nacional, a un panorama cultural de artistas hispanoamericanos y extranjeros. Ya en su primera edición Armando Donoso, abordó la corriente lírica alemana contemporánea, entre el Naturalismo y el Modernismo. Pese a la recepción altamente favorable, de la revista alcanzaron a publicarse sólo cuatro números, junto a varias láminas dedicadas a reproducciones de partituras musicales, grabados, cuadros y esculturas. La revista publicó, además de sus integrantes, a obras de autores como Carlos Mondaca, José Domingo Gómez Rojas, Angel Cruchaga Santa María, Daniel de la Vega, Amanda Labarca, Amado Nervo, Gabriela Mistral, Manuel Rojas, Juan Guzmán Cruchaga.

En agosto de 1917 se anunció la conclusión del proyecto. Las ediciones de Los Diez, fueron cuatro números de revistas, alternados con ocho libros.