diarios íntimos de mujeres

En los últimos años la crítica especializada ha argumentado que la práctica de los géneros referenciales es uno de los mecanismos que permitió a las mujeres desarrollar instancias de creación que les estaban negadas históricamente por los estamentos de poder y las convenciones sociales. La escritura íntima dio origen a un corpus testimonial que moldeó la representación del sujeto femenino que cristalizó a lo largo del siglo XX.

La crítica de literatura Patricia Espinosa lo expresa del siguiente modo: "La estructura patriarcal impuesta a la escritura de mujeres por el relato moderno, impone la separación entre el espacio de lo público y lo privado, la subordinación versus la emancipación, el logos versus la intuición, la sensibilidad, el onirismo y la explotación de la consciencia. El discurso modernizador que privilegió el progreso y control de la naturaleza, construye un sujeto femenino excluido del sistema de dominio y poder: el logos. El solo hecho de escribir desde la condición de mujer se convierte entonces en un acto de subversión al determinismo y apropiación del logos. Residuo, excedente, la escritura desde la sujeto mujer incomoda el registro historiográfico y rápidamente se inscribe dentro del registro de lo ignorable" (p. 17)

Los primeros diarios íntimos de mujeres en Chile datan de las primeras décadas del siglo XX, en un momento en el que la literatura, el periodismo y las artes de la representación estaban dominados por el criollismo naturalista, escuela que se proponía representar fielmente la realidad en pos del progreso. La influencia francesa, por otra parte, incubó en las mujeres de la alta burguesía y de la aristocracia la aspiración de influir en el ámbito público. Estas mujeres, que conocían de primera fuente la experiencia de la educación francesa -cultura donde el diario íntimo, en cuanto tipo textual, ha ejercido una profunda influencia sobre la literatura-, produjeron la escritura que tenían más a la mano: poemas, diarios y cartas, además de una incipiente presencia en columnas y artículos dentro de las revistas de la época. Este ánimo se puede apreciar claramente en Pages d'un journal, de Lily Íñiguez, escrito originalmente en francés y traducido posteriormente como Páginas de un diario; Entre dos siglos, de Iris; y Lo que no se ha dicho, de Teresa Wilms Montt.