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Ciudad Abierta

La necesidad de vincular la enseñanza de la disciplina más estrechamente con el territorio llevó a los académicos de la Escuela de Arquitectura a concretar, por medio de la Cooperativa de Servicios Profesionales Amereida, la compra de unos terrenos al norte del Río Aconcagua, en la localidad de Ritoque. Allí se inició la edificación de la Ciudad Abierta.

En palabras del arquitecto Rodrigo Pérez de Arce, en la Ciudad Abierta sus habitantes "proponen una comunidad de vida, trabajo y estudio capaz de dar cabida al esplendor de los oficios y a su libertad" (Escuela de Valparaíso Ciudad Abierta, p.166).

Esta ciudad se distancia de la idea estereotípica de urbe, ya que se levanta sobre la arena con el mínimo de intervención sobre el paisaje. Las vías de comunicación en el territorio se expresan a modo de sutiles senderos que esbozan apenas ciertos flujos efímeros, los cuales desaparecen por la acción del viento.

Acá los elementos cotidianos de cualquier ciudad cambian de nombre. Así, las Hospederías se definen como un hábitat de propósito múltiple, donde el miembro que aportó con su primera financiación se aloja temporalmente, haciendo de ella su taller, estudio, casa, etc.

Otros edificios relevantes son la Vestal del Signo y la Vestal del Jardín, llamados así en referencia a las sacerdotisas romanas que rendían culto a la Diosa Vesta, deidad del hogar, a quien se honraba manteniendo permanentemente encendido el fuego del templo en su honor. La ubicación de estos edificios al interior de la ciudad remite a la vigilia constante del terreno en el que se encuentran emplazados.

Como obras exteriores, en la parte alta de la ciudad se ubican tres importantes espacios públicos: la Capilla, el Anfiteatro y el Cementerio. En este último lugar, descansan los restos de destacados participantes de este proyecto urbano.

La intención de minimizar la intervención sobre el territorio llevó a pensar cuidadosamente cada construcción, aprovechando las condiciones geográficas del terreno, como quebradas, diferencias de niveles y cursos de agua.

Por sus características únicas, la Ciudad Abierta se convirtió en objeto de estudio tanto en Chile como en el extranjero, lo que la llevó a ser permanentemente citada en publicaciones especializadas y estudiada en los más reputados centros de enseñanza a nivel internacional.

En el año 1999, el nombre de la Cooperativa cambió por el de Corporación Cultural Amereida, con la intención de abrirse a la comunidad. Ejemplo de esta abertura son las visitas que personas e instituciones pueden realizar para conocer la ciudad por dentro, guiados por anfitriones.

Asimismo, los terrenos de la Ciudad Abierta albergan a menudo torneos y campeonatos de fútbol, construcciones colectivas, matrimonios y funerales, configurando así un escenario genuino para el desarrollo del arte-vida.