reformas educacionales

La primera gran reforma educacional chilena comenzó a aplicarse en 1928. Apoyada por varias agrupaciones de profesores, entre sus objetivos estaban democratizar la educación, constituir el estado docente, modernizar las técnicas pedagógicas y adecuar el modelo educacional a las necesidades del país. Destacados pedagogos extranjeros, como Adolfo Ferriere, pusieron atención a la experiencia chilena.

La reforma educacional fracasó en desarrollar su faceta más polémica, calificada de izquierdista y quedó estancada al poco tiempo, pero la idea de introducir cambios en el sistema educacional siguió presente en las décadas siguientes.

En 1965, Eduardo Frei Montalva promovió una de las reformas más ambiciosas, que tuvo por principal objetivo acelerar la ampliación de la cobertura escolar.

Durante el gobierno de Salvador Allende uno de los temas más polémicos fue el intento de crear una Escuela Nacional Unificada, proyecto que fue retirado del Congreso debido a las resistencias que provocó.

Durante el gobierno de Pinochet el modelo educacional se vio influido por el liberalismo, lo que se tradujo en el proceso de municipalización de la enseñanza. Con el retorno de la democracia, una nueva reforma fue aplicada, esta vez para adecuar el modelo educacional al contexto de la globalización y la transformación productiva.