La primera estación fue radio Chilena

En 1923 nació la primera radioemisora nacional: radio Chilena y su inicio fue particularmente precario. Enrique Sazié construyó un pequeño transmisor con una potencia de 5 watt, muy rudimentario y pensado inicialmente sólo para demostraciones. Junto a ello se construyó una antena que se ubicó en el edificio Ariztía, situado en la esquina de Nueva York con La Bolsa, y otra en un mástil colocado sobre el Club de la Unión. Esta fue la base de la primera estación radial. Colaboraron con Sazie en este acontecimiento Sergio Figueroa y Federico Helfman quienes fueron testigos de la radiodifusión en Argentina e importadores de equipos desde dicho país. Con la constancia de que una radio podía ser un buen negocio, fundaron Chile radio Company, al poco andar pasó a llamarse radio Chilena, de la cual Federico Helfmann era socio capitalista; Sergio Figueroa, gerente; y Enrique Sazié, director, técnico, consultor e ingeniero.

La firma Errázuriz Simpson compró los derechos de Federico Helfman y se entregó a la tarea de formar la Compañía Radio Chilena, inaugurada el 26 de marzo de 1923. Los capitales que participaron en este proyecto fueron de firmas ligadas a la electrotécnica: Westinghouse, General Electric, Telefunken, Telegrafie Son Fils y Marconi Wireless.

En su primer programa, que contó con la locución de Alfredo Figueroa Arrieta, se transmitió: el sonido de una orquesta conformada por María Montalva al piano, Ubaldo Grazziollo en violín y Manuel Pérez en violoncelo; el humor de Luis Rojas Gallardo; la voz cantante de Marta de la Quintana; la música grabada de discos de la casa Grundig; y un discurso de Osmán Pérez Freire.

Un hito que marcó la importancia de esta emisora, y a través de ella de todo el medio radial, fue el día 21 de mayo de 1924, con la transmisión desde sus dependencias del mensaje presidencial de don Arturo Alessandri Palma. Fue la primera vez que un mandatario se podía dirigir a todo el país gracias al nuevo medio de comunicación.

En la década de 1950 la radio Chilena fue adquirida por el Arzobispado de Santiago, sin por ello transformarse en una emisora religiosa. Su popularidad se mantuvo a lo largo de toda la década siguiente, conservando su cercanía con el público y su diversidad en la programación. Más adelante, en los años del gobierno militar, se destacó, junto con radio Cooperativa, por mantener una independencia y objetividad en el tratamiento de la información y en la programación musical. Destacó, en este último sentido, la emisión del programa "Nuestro Canto", conducido por Miguel Davagnino, una de las pocas instancias en que se podía escuchar por radio música de la Nueva Canción Chilena en la primera mitad de la década de 1980.

Hoy radio Chilena ha desaparecido del dial y transformada en radio Play, sigue presente en la memoria colectiva del público auditor.