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cunza

El cunza es una lengua actualmente desaparecida. Las fuentes coloniales nos muestran que en el siglo XVII se inició un rápido proceso de hispanización de los habitantes de la región, que se intensificó durante el siglo XIX.

En 1954 la investigadora Grete Mostny publicó un trabajo etnográfico dedicado al pueblo de Peine, donde comprobó que la mayoría de los atacameños sólo hablaban español, aunque con un acento extraño. Muchas personas mayores todavía poseían un extenso vocabulario, aunque ya nadie hablaba el idioma con fluidez. Al hablar, mezclaban el idioma antiguo con el español y hasta empleaban formas híbridas que se componían de elementos tomados ambas. Además del Talatur, un canto ceremonial transcrito por Mostny, sólo se han conservado textos de cantos ceremoniales relacionados con la limpieza de los canales de riego y el floramiento o señal del ganado, los cuales son pronunciados parcialmente en cunza. Actualmente sólo han logrado sobrevivir algunos términos sueltos del cunza, reflejados en la toponimia y recopilados con paciencia por eruditos como Th. H. Moore (1878), Francisco San Román (1890), Emilio Vaisse (1896), Rodolfo Schuller (1907) o más recientemente, por Roberto Lehnert (1994) y Julio Vilte (2004).