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Modo de ganar el Jubileo Santo, el primer impreso en Chile

En la actualidad se ha comprobado que los primeros impresos americanos aparecieron en México, en 1539, y en Lima, en 1584. A éstos se les denominó incunables americanos.

En Chile la imprenta propiamente tal se instaló en 1812, aun cuando existieron, antes de esa fecha, algunos precarios talleres de impresión. De esos talleres salieron los primeros incunables chilenos, de los cuales José Toribio Medina catalogó dos de ellos como los más antiguos. El primero, cuya fecha data del 10 de junio de 1778, fue una esquela de invitación recibida por el Presidente Jáuregui de parte del de Teniente General de los Reales Ejércitos y que consistía en una página de 65 mm de ancho y su contenido era de ocho a diez líneas: "El Ministro Protector del Real Colegio Carolino de esta Ciudad, Suplica a V., se sirva asistir a la Misa, y Función que se celebra el Domingo 5 del corriente a las 9 de la mañana en la Capilla del Mismo Colegio: en acción de gracias por el digno plausible Ascenso del Excmo. Sr. Don Agustín de Jáuregui, P. Gobernador y Capitán General de este Reino, y Vice Patrono de dicho Real Colegio". (Laval, Ramón. Un incunable chileno: modo de ganar el Jubileo Santo año de 1776/ noticia bibliográfica por Ramón A. Laval. Santiago: Imprenta Universitaria, 1910). Y el segundo documento fue Hesperia, de agosto de 1779, un impreso donde el tallador de la Casa de Moneda, don Rafael Nazábal, presentaba sus servicios. Ambos incunables, según la tesis de Luis Montt y Medina provenían al parecer del mismo taller de impresión, el de los dominicos de la Recoleta, pero no aportaron comprobación alguna a estos datos.

En 1910 el investigador Ramón Laval, casualmente descubrió entre los libros de la biblioteca chilena de don Ramón Briceño un pequeño volumen con un lomo dorado, cuyo título era El Modo de ganar el jubileo Santo y que tenía por fecha 1776, por lo tanto era más antiguo que los anteriores. A partir de esto, Ramón Laval sostuvo que éste era el primer impreso chileno.

Se conservó de El Modo de ganar el jubileo Santo un solo ejemplar de ocho páginas con las instrucciones precisas y minuciosas para ganar las indulgencias del Jubileo. Posteriormente, fue reproducido en ediciones facsimilares por Ramón Laval, en 1910, y por Alamiro de Ávila, en 1976.