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Crepusculario

Tras una serie de dificultades económicas, en 1923 Pablo Neruda logra publicar por primera vez Crepusculario, obra inaugural de su poesía que motivó la inmediata atención del público y de la crítica, asombrados por el talento del joven poeta.

Crepusculario expresa una poesía fuertemente subjetiva, donde el autor se encuentra buscando su propia voz y registro. Hernán Loyola, uno de los más reconocidos especialistas de la obra nerudiana, ha planteado que esta obra retrata el tono melancólico y vesperal que caracterizó al joven Neruda. En Crepusculario Neruda adquirió una prematura consciencia de las posibilidades creativas del lenguaje, combinando lo sentimental y romántico, propios del idealismo de juventud, aludiendo a versos dedicados a crepúsculos, mujeres y mariposas, con la incipiente emergencia de motivos sociales de mayor complejidad. En Confieso que he vivido Neruda reveló que vendió los derechos de Crepusculario en 1924. Con el dinero obtenido festejó con sus amigos Alberto Rojas Jiménez, Alvaro Hinojosa y Homero Arce en un restorán, alcanzándole además para lustrarse los zapatos.

Crepusculario originalmente estuvo conformado por cinco capítulos "Helios y las canciones", "Los crepúsculos de Maruri", "Ventana al camino", "Pelleas y Melisanda" y "Final". Fue ilustrado con grabados confeccionados por Juan Gandulfo, amigo de Neruda a quien además está dedicada la obra. Posteriormente, en 1926 la editorial Nascimiento lanzó una segunda edición, donde el orden de los poemas es levemente alterado y desaparecen las ilustraciones.