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Cornelio Saavedra Rodríguez (1821-1891) y los planes de ocupación de la Araucanía (Ngülumapu)

Cornelio Saavedra Rodríguez (1821-1891) fue un militar, comerciante y político chileno. Durante las décadas 1860 y 1870 se convirtió en uno de los principales impulsores del proceso de ocupación militar y colonización del territorio mapuche de la Araucanía chilena o Ngülumapu -concepto utilizado por los mapuche para referirse a las tierras habitadas por ese pueblo al lado occidental de la Cordillera de los Andes-.

Nació en Santiago el 26 de julio de 1821 en una familia con tradición militar. Su padre, Manuel Saavedra, fue un militar rioplatense que integró el Ejército Libertador y se casó en Concepción con la chilena Josefa Rodríguez Salcedo, con quien se asentó en esa ciudad. En 1836 ingresó a la Academia Militar y se retiró en 1847 por problemas de salud. Retornó a Concepción, donde se dedicó principalmente a la actividad comercial.

Durante la revolución liberal y guerra civil de 1851, se integró al Ejército del Sur comandado por el general José María de la Cruz (1799-1875). En ese conflicto compartió armas en la batalla de Loncomilla (diciembre de 1851) con el ñidolongko y toqui mapuche Juan Mañilwenü (1790-1862) (Mangil Wenu, castellanizado también como Mangin Hueno o Mañil Bueno), padre de José Santos Külapang (Quilapán).

Luego de que el presidente Manuel Montt Torres (1809-1880) firmara la amnistía para los sublevados, se mantuvo en el Ejército hasta 1857 cuando fue nombrado Intendente de la provincia de Arauco. Volvió a incorporarse al Ejército en 1859, como parte de los refuerzos que apoyaron la represión de la revolución liberal de ese año y el levantamiento general mapuche encabezado por Mañilwenü.

Debido a sus servicios militares, sus conocimientos de la zona y al interés que demostró por la situación en la provincia, fue nombrado en 1861 jefe del Ejército de Operaciones, Intendente de Arauco y Comandante General de Armas por el presidente José Joaquín Pérez (1800-1889). Ese mismo año fue electo diputado por San Carlos, lo que le permitió presentar en el Congreso su plan de ocupación militar y colonización de la Araucanía (Bengoa, José. Historia del pueblo mapuche. Siglos XIX y XX. Santiago: LOM, 2017, p. 170).

Saavedra conoció de cerca la organización de los mapuche y los problemas que produjo la implementación de la Ley de Colonización de 1845. Desde el Maule, la frontera se movilizó al sur por la "colonización espontánea" sin intervención de agentes estatales, por lo que no existió mediación en los conflictos por las tierras indígenas ocupadas. La presencia del Estado -militares, obras públicas como el ferrocarril, caminos y administración pública- llegó después de la instalación de los colonos y lo mismo pasó con el comercio, la apertura de puertos y otras actividades económicas y de comunicación. Por lo mismo, fue contrario a la "colonización espontánea", creía que ese sistema solo daba paso a la especulación y que el Estado debía ser el principal agente interventor en el proceso. Así, siguió los lineamientos de la colonización que realizó Estados Unidos, cuyo primer paso era la movilización del Ejército en las fronteras para someter "a los ocupantes del territorio, estableciendo lineas fortificadas de frontera y reduciendo a los indígenas a reservaciones donde se los controlara y concentrara. A continuación el Estado y los capitales privados, cuando los hubiere, instalaban las obras de infraestructura, especialmente los ferrocarriles" (Bengoa, p. 172), lo que permitió que las tierras fueran declaradas propiedad del fisco y se pudiesen vender. El último paso del proceso era movilizar colonos, nacionales o extranjeros, con capacidad productiva.

Los levantamientos de 1851 y 1859, sumado el conflicto con Oréllie Antoine de Tounens (1825-1878), encendieron las alarmas en la opinión pública y los círculos de poder. En ese contexto, se abrió el debate sobre la mejor forma de intervenir en la Araucanía y Saavedra utilizó su tribuna en el Congreso para presentar sus "Consideraciones" (1861) que seguían las tres etapas básicas nombradas: ocupación militar y reducción de los indígenas; enajenación de las tierras por parte del fisco; y ocupación por medio de la colonización planificada.

Para Saavedra era fundamental movilizar la frontera hasta el río Malleco y fundar una línea de fuertes defensivos y ciudades entre ese río y el Bío-Bío por el norte. Los principales fuertes -Nacimiento, Negrete, San Carlos y Santa Bárbara- se construirían siguiendo la ribera del río, lo que permitiría la defensa del territorio anexado y el corte de comunicaciones entre las comunidades mapuche más organizadas. Propuso también la diplomacia con los ñidolongko, señalando que "tentando medios amistosos con los jefes principales de los indios, cooperen muchos de estos a la ejecución del plan (…) según datos que he podido recoger ciertamente" (Saavedra, Cornelio. Documentos relativos a la ocupación de Arauco. Santiago, Chile: Imprenta de la Libertad, 1870, p. 11).

Una parte de las tierras debían ser entregadas a los militares jubilados o que hubiesen prestado servicios en el Ejército durante el avance fronterizo. Respecto al tradicional comercio con los indígenas en la zona, este debía restringirse al permitido en la propia línea de frontera, controlado y vigilado por las fuerzas dispuestas allí. Las tierras de colonización por su parte, debían ser divididas en hijuelas y entregadas a los colonos o vendidas a través de la legislación vigente, bajo supervisión de un fiscal especializado en la materia. Por su parte, las familias indígenas, los lof y ayllarewe/aillarehue, debían ser llevadas a reducciones territoriales y tener contacto directo con las misiones religiosas, las que se instalarían tanto en las ciudades como al interior de la provincia, con la finalidad de generar una red de contacto entre la civilización y los "barbaros".

El plan se insertó rápidamente en el debate público. Periódicos como El Mercurio de Valparaíso se mostraron a favor y fue discutido en la Cámara de Diputados, con el apoyo de una parte del conservadurismo. Un sector más radicalizado, entre quienes se encontraban algunos militares de alto rango que habían participado en las campañas contra los levantamientos, planteó la represión y erradicación del pueblo Mapuche. Al interior del liberalismo la visión fue más diversa y contraria a la de Saavedra y se planteó la posibilidad de un plan distinto, como el del coronel Pedro Godoy (1801-1883) -apoyado por diputados como José Victorino Lastarria (1817-1888) y Ángel Custodio Gallo (1828-1889)-, quien propuso el respeto de la propiedad indígena y la fundación de ciudades por la costa, evitando entrar en conflicto con las comunidades del interior. Del mismo modo, una parte de la Iglesia Católica, sobre todo los misioneros franciscanos, se plantearon en contra de cualquier intervención militar y estatal, ideas que fueron expuestas en la Revista Católica entre 1859 y 1860 (Bengoa, p. 175-182).

En 1862 el presidente Pérez rechazó los proyectos de Saavedra y de Godoy y aceptó la propuesta de José María de la Cruz (1799-1875), quien planteó la ocupación de Angol y Lebu y la fundación de fuertes en el río Vergara. A esto se sumó la posición de Külapang quien se mostró abierto, en ese momento, a dialogar y aceptar la autoridad chilena. Este plan fue ejecutado por el propio Saavedra, quien con sus emisarios dialogó con los longkos y ñidolongkos de la zona. Al llevarse a cabo sin mayores problemas hasta 1865, Saavedra renunció a sus cargos y fue electo diputado por Linares. Fue reemplazado en la línea defensiva de Malleco por Gregorio Urrutia (1830-1897) y en la ocupación militar de la Alta Frontera por el comandante Basilio Urrutia (1816-1881) para avanzar en la ocupación militar de esa zona, comprendida entre el río Bio-Bio y el río Malleco y que varió con el tiempo debido a la movilización militar.

Para entonces, Külapang acordó con Kallfükurra (1778-1873), toqui y ñidolongko mapuche al otro lado de la cordillera, defenderse y detener el avance de los estados argentino y chileno en tierras mapuche. Külapang organizó sus fuerzas en la Araucanía y realizó varios levantamientos menores, lo que tensionó la relación con el Estado chileno. Con esto, Saavedra reflotó su plan inicial, que fue aprobado por el Congreso y recibió fondos públicos para su ejecución desde 1867, cuando era diputado por Carelmapu. En 1868, Saavedra se movilizó a la denominada Baja Frontera, para fundar las líneas defensivas lo más al sur posible, principalmente en Tirúa, Cañete e Imperial, hasta llegar a Toltén, lugares que fueron arrasados por los indígenas durante las campañas de la ocupación. Posteriormente fue diputado por Nacimiento y Angol (Ravest, Manuel. Ocupación militar de la Araucanía (1861-1883). Santiago: Editorial y encuadernación Licanray, 1997).

En 1878 Saavedra fue designado ministro de Guerra y Marina, cargo que le permitió continuar con la organización del avance militar en el sur e integró las fuerzas que lucharon en la Guerra del Pacífico. Tras el término de ambos conflictos y habiendo asegurado la autoridad de Chile sobre la Araucanía, fue electo senador por Ñuble (1885). Falleció en Santiago el 7 de abril de 1891.