Perfil anticlerical

Desde un principio, los radicales chilenos se caracterizaron por su fuerte anticlericalismo y la gran influencia que sobre ellos ejerció la masonería. Su lucha en contra de la intervención eclesiástica en la vida pública del país, no sólo los llevó a protagonizar una dura oposición al Partido Conservador, considerado por los radicales como los representante políticos del clero, sino que los llevaron a emprender una larga serie de batallas políticas y legislativas a favor de la libertad de pensamiento, de conciencia y de cultos. Tras la promulgación de las llamadas Leyes laicas en 1883, el partido radical anotó su primer triunfo en su larga cruzada por secularizar a la sociedad chilena. Sólo cuarenta años más tarde, los radicales verían coronados sus esfuerzos cuando la Constitución de 1925 estableció la separación definitiva de la Iglesia y del Estado.