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Teatro de la Universidad de Antofagasta

El Teatro de la Universidad de Antofagasta nació por iniciativa de algunos alumnos del Pedagógico de esa ciudad. Después de varias reuniones decidieron que el grupo se llamaría Teatro del desierto de la Universidad de Chile, que su directiva estaría conformada por Alfredo Carrizo, Sonia Orellana y José Frez; y comenzaron los ensayos de las obras Pacto de media noche, de Isidora Aguirre, y El pastel y la tarta, farsa anónima del siglo XV. Asimismo, acordaron solicitar apoyo al Centro Universitario de la Zona Norte, para obtener la asesoría de un director de trayectoria y experiencia que diera al grupo una orientación artística clara. En mayo de ese mismo año se unió a este proyecto Pedro de la Barra, quién fuera uno de los gestores del Teatro Experimental de la Universidad de Chile, que se encontraba en Arica organizando una escuela de teatro junto a Carlos Núñez y Mario Tardito.

El 25 de agosto de 1962, se realizó el primer estreno del Teatro del desierto. La recepción del público y el entusiasmo de los integrantes del grupo convencieron a los directivos de la universidad de que había que profesionalizar la actividad teatral universitaria y, en marzo de 1963, se creó la sección teatral del Departamento de Extensión Cultural de la Universidad de Chile. Su director fue Pedro de la Barra; jefe técnico, Mario Tardito; secretario, Carlos Núñez; representantes de los actores, Alfredo Carrizo y Mario Vernal. Los objetivos principales de esta sección fueron formar una compañía de teatro profesional, estimular la dramaturgia de la zona norte, entregar un repertorio centrado en obras chilenas, difundir el teatro latinoamericano y los clásicos, intentar una integración artístico-cultural entre el Norte de Chile y Argentina, y el Sur de Perú y Bolivia. Otro objetivo fundamental fue la formación de actores, directores y técnicos teatrales, en la perspectiva de reflejar las características propias de la cultura regional.

1964, fue un año determinante para el desarrollo del Teatro del Desierto, así como para otras agrupaciones o conjuntos artísticos dependientes del Departamento de Extensión Cultural, puesto que, imitando a la Universidad de Concepción, se encontró un camino para obtener financiamiento. En 1966 se iniciaron las actividades de una escuela de teatro que se proponía alcanzar el reconocimiento oficial en la carrera de Formación de Actores. Al año siguiente el Premio Nacional de Literatura, Salvador Reyes, se acercó al teatro universitario para ofrecerles su obra inédita La redención de las sirenas. El 20 de octubre de 1967 se estrenó con lleno total. La crítica valoró positivamente el trabajo teatral realizado por la compañía y destacó el gesto de Salvador Reyes como un reconocimiento a la labor desempeñada hasta ese minuto.

Después del golpe de Estado de 1973 la situación del teatro se hizo cada vez más precaria. En 1981, por Decreto Nº 11 del 20 de mayo, fue creada la Universidad de Antofagasta, basada en la fusión de la Universidad de Chile, Sede Antofagasta y la Universidad Técnica del Estado, Sede Antofagasta. En este nuevo orden se determinó: la disolución del Departamento de Arte, la Orquesta Sinfónica pasó a la Corporación Cultural Municipal, el edificio del Teatro de la Universidad fue entregado a la Caja de Previsión de Empleados Particulares, el director y los actores de la Compañía de Teatro perdieron su calidad de académicos, entre otros.

Sin embargo, la actividad de esta compañía continuó y se realizaron estrenos que mantenían la vida teatral en la zona. Incluso, el círculo de periodistas de Valparaíso los distinguió como la mejor obra de la temporada, en 1987.

En 1990 estrenaron La secreta obsenidad de cada día, de Marco Antonio de la Parra, con la actuación de Ángel Lattus y Raúl Rocco, con la dirección de Teresa Ramos. Esta obra fue presentada en el Tercer Encuentro Internacional de Teatro, efectuado en Guayaquil, el 25 de julio, conquistando excelentes críticas.

A más de cuarenta años de su primer estreno, aún fomentan la actividad teatral en la generación de escuelas y talleres para todo público y, especialmente, para los alumnos de la casa universitaria. El Teatro del Desierto es hoy Teatro Itinerante.