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Muerte a los veintiún años

MC0005437

Tipo: Cápsulas

Una grave aflicción al corazón y una deformación a la columna aquejaron al escritor Pedro Balmaceda desde muy pequeño. Debido a una caída sufrida desde los brazos de su niñera en sus primeros meses de vida, tuvo una salud siempre débil y enfermiza.

Falleció el 1 de junio de 1889 y su muerte sorprendió al mundo literario. Rubén Darío estaba en El Salvador cuando se enteró de la noticia, e inspirado en esta escribió el cuento "La muerte de la Emperatriz de China" y el libro homenaje, A. de Gilbert.

Posteriormente, su padre, José Manuel Balmaceda pidió a Manuel Rodríguez Mendoza la recopilación de los textos inéditos dispersos en diarios y revistas, los que fueron reunidos en el libro Estudios y Ensayos Literarios (1889).

En su tumba quedó grabada la frase que una vez el mismo dejó impresa en el ensayo "La novela social contemporánea": "Los hombres pasan y sólo queda su obra, que es documento, que es un pedazo de su vida" (Pedro Balmaceda Toro. Estudios y ensayos literarios, Santiago: Imprenta Cervantes, 1889, p. 200).

Ministio(s) relacionado(s):

Pedro Balmaceda Toro (1868-1889)

Última esperanza

Autobiografía

A. de Gilbert

Epistolario selecto

Estudios i ensayos literarios

El París americano : la oligarquía chilena como actor urbano en el siglo XIX

Los escritores al través de su correspondencia

El Ateneo

Centenario de Pedro Balmaceda Toro, "El dulce príncipe"

Pedro Balmaceda Toro, A. de Gilbert

[Carta], 1900 jun. 2 Francia <a> Rubén Darío [manuscrito]

[Carta], 1889 dic. El Salvador <a> José Manuel Balmaceda