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"Las Yeguas del Apocalipsis"

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Tipo: Cápsulas

No se sabe exactamente cuándo Pedro Mardones Lemebel conoció al poeta y artista Francisco Casas, entonces un joven estudiante de literatura. Pudo haber sido en la Sociedad de Escritores de Chile, en el bar Jaque Mate o en la librería de Sergio Parra, donde Lemebel vendía postales antiguas e imágenes de la revolución cubana.

El origen del nombre "Las Yeguas del Apocalipsis" tampoco es muy claro. Todo indica que surgió inspirado por el SIDA, entonces considerada como la plaga de fin de siglo. En respuesta a esta profecía, ellos decidieron personificar la versión femenina de los bíblicos jinetes del Apocalipsis y se autodenominaron "Las Yeguas del Apocalipsis". Su debut fue la tarde del sábado 22 de octubre de 1988, durante la entrega del premio de poesía Pablo Neruda al poeta Raúl Zurita en La Chascona, la casa de Neruda en el barrio Bellavista.

En dicha presentación, las "Yeguas" irrumpieron en la ceremonia para ponerle a Zurita una corona de espinas. En una fotografía aparecida en el diario La Época, medio que consignó el hecho, el poeta aparece sosteniendo la corona con una mano, mientras la nota al pie advierte: "Por si acaso y para salir de dudas, Zurita se apresuró en decir 'no pienso ponérmela'". Los periodistas preguntaron a Pedro Mardones y a Francisco Casas quiénes eran y ellos respondieron al unísono: "Las yeguas del Apocalipsis" (Brescia, Maura. "Una corona de espinas y un cristal roto para el poeta Raúl Zurita", La Época, 23 de octubre, 1988).

Las "Yeguas" pronto se transformaron en un mito. Eran el terror de los lanzamientos de libros y de las exposiciones de arte. Irrumpían y nadie sabía qué podían terminar haciendo. Incluso se pensaba que, más que un dúo, las "Yeguas" eran una legión. Pero, en definitiva, las intervenciones del dúo no fueron más de veinte y existe escaso registro de ellas: sólo algunas fotografías de Paz Errázuriz y unos pocos videos.

Esta falta de registro se debe a que el dúo trabajó con lo irrepetible y con la ausencia de la obra. Entre sus intervenciones se recuerda la ocasión en Concepción donde se enterraron en cal y quedaron despellejadas, un pie de cueca sobre vidrios, su versión de las dos Fridas y su cabalgata desnuda como Lady Godiva sobre un caballo blanco. El escándalo era la constante de las "Yeguas". Para el encuentro de los intelectuales con Patricio Aylwin previo a las elecciones de 1989 no fueron convocadas pero llegaron igual. Subieron al escenario con tacos y plumas y extendieron un lienzo que decía "Homosexuales por el cambio". Al bajar del escenario, Francisco Casas se lanzó sobre el entonces candidato a senador Ricardo Lagos y le dio un beso en la boca.

"Las Yeguas" se extinguieron de a poco. Sus últimas intervenciones fueron en la Bienal de la Habana de 1997 pero, para entonces, Casas y Lemebel ya habían comenzado a desarrollar sus proyectos por separado.

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