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Proclama pública del 7 de enero de 1891

MC0000454

Tipo: Cápsulas

"¡Al Ejército!

¡La Patria está en peligro!

Treinta años de orden público que habrían dado a Chile progreso en el interior y crédito sin mancilla en el exterior ha sido bruscamente interrumpidos por la sublevación de una parte de la Armada.

El Congreso que inició la obra revolucionaria con la perturbación de los servicios públicos, con el aplazamiento de las leyes sobre que descansa la sociedad chilena y con la propaganda constante contra el prestigio de las autoridades constituídas, la ha consumado con el apoyo de jefes y oficiales de la Escuadra que en un arrebato de delirio han arrojado negras sombras a su historia, a sus tradiciones gloriosas, a su deber y a su disciplina.

En presencia de esta revelión de parte de las fuerzas destinadas a la tranquilidad pública y al sostenimiento de la honra Nacional, tengo que hacer la Constitución con inflexible energía.

Cuento para ello con la autoridad que me conceden la Carta Fundamental y las leyes, con la resolución que saben inspirar el patriotismo y la conciencia del deber, con la adhesión de todos aquellos de mis conciudadanos que están resueltos a defender el crédito de Chile y especialmente con la disciplina, la abnegación y el espíritu de orden del glorioso Ejército que ha sido, es y será el sostén más poderoso de la paz y de la honra nacional.

Que vuestra conducta, moralidad y patriotismo forman profundo contraste con la actitud de una parte de la Escuadra, cuya bandera debe hoy enlutarse.

De vosotros, soldados de la República, depende en otro grado, la defensa del principio de autoridad y salvar el nombre inmaculado de aquel Ejército que paseó el tricolor Nacional al través de memorables batallas y de heroícas campañas.

Soy vuestro jefe Constitucional y tengo plena confianza en que hoy como ayer y como siempre seréis honrados defensores del orden cuyo sostenimiento está encargado al Presidente de la República.

La grandeza del nombre de Chile ante el mundo civilizado y su crédito inalterable, no han tenido otro fundamento que el orden interior.

Los hombres públicos y el noble carácter de los ciudadanos que han preparado el glorioso pasado histórico de Chile, han contribuído a los fines del progreso y de labor que han sido las únicas divisas de la sensata sociedad chilena.

Pero, es el Ejército, a sus virtudes cívica, a su heroísmo, a su ejemplar desciplina y a su rspeto a sus superiores jerárquicos, quien principalmente debe Chile su puesto envidiable en el viejo como en el nuevo mundo.

Confío en que no tendré en estas horas de prueba para la honra del país, mejor y más seguro apoyo que el noble Ejército que ha sido siempre el primero en la guerra y el primero en la paz."

Enero 7 de 1891

J.M. Balmaceda.

Nota: La ortografía corresponde a la época

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