Presentación
Imágenes
Documentos digitalizados
Bibliografía
Cronología
Links
Video
 
El indígena en el documental chileno | Presentación
  
 


La representación cinematográfica del indígena es tan antigua como la invención de los primeros equipos de registro de la imagen en movimiento en Europa y Estados Unidos a fines de 1800. Las primeras imágenes del indígena llevadas al cine lo retratan como un personaje exótico, mezcla de ficción y registro documental, que encantó a un público cada vez más ávido en el consumo de imágenes. A poco andar en el cine se configuraron dos grandes campos de producción audiovisual: la Ficción en manos de Georges Méliès, y el Documental, a cargo de los operadores de los hermanos Lumière que recorrieron el mundo grabando y exhibiendo eventos sociales principalmente.

En Chile la representación del indígena en el documental comenzó en el año 1971 con la producción de varias películas sobre los mapuche como Nutuayin mapu. Recuperaremos nuestra tierra (1971/8’). Estos primeros documentales no abordaron la temática indígena del norte (aymara, quechua, atacameña) ni del sur (kaweskar, selk’nam y yagán), fijaron su atención en lo inmediato, lo mapuche, y olvidaron el resto de las etnias.

Durante esta primera época, el indígena mapuche fue representado como víctima de la discriminación y de la usurpación de tierras que poco a poco fueron constituyendo la llamada deuda histórica. Además, el indígena mapuche fue representado de manera muy similar al campesino y a las reivindicaciones de la clase obrera, perdiendo su particularidad cultural que se retomará en los años venideros.

A mediados de 1980 se constituyó un segundo hito representacional, caracterizado por la masiva producción de documentales tanto mapuche como aymara y atacameño. En esta época, apareció el indígena ataviado de elementos culturales, cargado de ritualidad y en una estrecha vinculación con la naturaleza. Para este período destacaron las producciones como Nube de lluvia (1989/54’), Sueños del cultrún (1990/30’) y Machi Eugenia (1994/30’). Ya en 1990, junto con configurarse la representación del indígena en el documental chileno, aparecieron nuevos cuestionamientos respecto a las convenciones utilizadas en los documentales. Surgieron nuevas formas de representación a cargo de realizadores indígenas, así como también de antropólogos visuales.

A partir del año 2001 se incorporaron a las obras documentales las distintas etnias fueguinas, a través de las películas La última huella (2001/65') y Yikwa ni Selk’nam (Nosotros somos los Selk’nam) (2002/52'). Su particularidad radica en ocupar un lenguaje fílmico altamente evocativo, construir una mirada subjetiva, e incluir documentos de archivos como fragmentos de la película Tierras magallánicas (1930/60’), del misionero salesiano Alberto de Agostini, y fotografías fueguinas del siglo XIX y XX. De esta manera, el denominado documental fueguino rompió con las convenciones clásicas del documental, caracterizado por el registro directo de la realidad, y exploró en los géneros audiovisuales de la representación subjetiva de un otro indígena ausente, distinto y pretérito.

Finalmente, frente a los diversos tipos de representación indígena que han surgido históricamente en el cine chileno, la antropología visual ha desarrollado una serie de análisis respecto de la imagen en movimiento.


 

 

     
Copyright 2013© MEMORIA CHILENA ®. Todos los Derechos Reservados.