| Artífice de la gestión de los recursos naturales de Chile Federico Albert ha sido considerado como el padre de la conservación de los recursos naturales en Chile. Nació en Berlín el 8 de noviembre de 1867 y estudió en el Real Gimnasio Dorotea, de su ciudad natal. En 1885, continuó sus estudios en Munich, especializándose en los campos de la microscopía, histología, embriología y anatomía. A los 20 años era doctor en Ciencias Naturales y ya trabajaba en el Museo Botánico de Berlín. Su experiencia y juventud influyó en la decisión del Presidente José Manuel Balmaceda que lo contrató como profesor del Instituto Pedagógico y preparador del Museo de Historia Natural. Arribó a Chile en 1889 y durante diez años colaboró con Rodulfo Amando Philippi en la preparación de esqueletos para el museo. La paleontología, la ornitología y la zoología marina ocuparon sus intereses como investigador. Nada hacia presagiar el futuro de Albert y su activo papel en la protección de los bosques, la repoblación forestal y la conservación de los recursos naturales.
En 1898, Federico Albert tomó a su cargo los estudios de zoología y botánica del Ministerio de Industria. Su objetivo fue iniciar las investigaciones previas para aclimatar especies foráneas de plantas y animales con interés comercial. Fue enviado a Constitución con el fin de reconocer detenidamente la costa entre ese puerto y Llico, estudiar los efectos que la invasión de las dunas producía en los campos de la ribera y proponer un plan de forestación adecuado para contenerlas. Albert presentó un extenso estudio en el que concluyó que en cada temporada de verano se perdían más de $ 30.000 en terrenos muy fértiles, lo que habría ocasionado la ruina de los agricultores. Las dunas o “arenas volantes”, como les llamaba, comenzaron a sepultar al otrora pujante Departamento de Chanco. Su éxito en la forestación de las dunas aun se puede apreciar visitando la Reserva Nacional Federico Albert. Asimismo, su trabajo permitió impulsar la creación de las primeras reservas forestales nacionales.
Su labor originó la creación de la Sección de Ensayos Zoológicos y Botánicos del Ministerio de Industria que en 1911 se transformó en la Inspección General de Bosques, Pesca y Caza. Este organismo se debía abocar al estudio de aquellas especies animales y vegetales, nacionales o extranjeras, útiles desde el punto de vista económico. Albert, por ejemplo, realizó diversos ensayos para aclimatar el salmón, adquiriendo ovas en Alemania y estableciendo a lo largo del país dieciocho estaciones de piscicultura para el cultivo del pez. También se preocupó de la caza indiscriminada de animales como la chinchilla.
Al jubilarse, en 1917, dejó funcionando un nuevo servicio del Estado, con dieciocho establecimientos repartidos en todo el país, con una superficie total de 646.000 hectáreas y un valor, según tasación ordenada por el Gobierno, de $ 26.728.014. Nunca dejó de ocuparse de los bosques y de los recursos naturales. Continuó su labor como consultor, realizando sugerencias al Gobierno o escribiendo diversos trabajos. Federico Albert murió el 9 de noviembre de 1928, a la edad de 61 años.
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