| La historia exige más imaginación que escribir un cuento o una novela; y para transcribirla,concebirla e interpretarla hay que sentirla. Francisco Antonio Encina
Francisco Antonio Encina es uno de los historiadores más polémicos de nuestra historiografía. Calificado de falsificador y plagiario, su monumental Historia de Chile se constituyó en un éxito de ventas, obteniendo el Premio Nacional de Literatura en 1955.
Nació en Talca el 10 de septiembre de 1874, en el seno de una familia terrateniente. Se destacó como un brillante alumno del Liceo de Talca y continuó sus estudios en la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile. Ejerció como abogado durante un corto tiempo, prefiriendo luego los negocios agrícolas, donde amasó una cuantiosa fortuna.
A los treinta y dos años ingresó al mundo de la política como miembro del Partido Nacional, resultando electo, entre 1906 y 1912, diputado por Linares, Loncomilla y Parral. En esta época comenzó a destacar como un intelectual cuyas ideas nacionalistas contrastaron con el liberalismo imperante. Su pensamiento quedó plasmado en sus libros Nuestra inferioridad económica y La educación económica y el liceo, ambos de 1912.
Desilusionado del Sistema parlamentario, dejó la política y retomó los negocios agrícolas, convirtiéndose en un próspero latifundista con decenas de campos propios y en arriendo entre Vallenar y Puerto Montt. Hombre de a caballo, se refugió en la biblioteca de su casa patronal donde continuó con las lecturas, reunió papeles y documentos, para sorprender en la década de 1930 con tres nuevos libros: Portales, introducción a la historia de la época de Diego Portales,1830-1891 (1934), El nuevo concepto de la historia (1935) y La literatura histórica chilena y el concepto actual de la historia (1935).
Años después, cuando superó los sesenta años, emprendió la tarea de redactar una historia de Chile con la ayuda de su ayudante Leopoldo Castedo. El trabajo fue realizado entre 1938 y 1952, publicándose veinte tomos que abarcan desde la Conquista de Chile hasta la Guerra Civil de 1891. La obra tuvo un éxito inmediato, obligando a la editorial Nascimento a imprimir más de 200 mil ejemplares; un verdadero acontecimiento literario. En 1954, Leopoldo Castedo realizó un resumen de la obra en tres tomos con una notable iconografía, el que tuvo también gran impacto público. El éxito final vino en 1955 cuando fue galardonado con el Premio Nacional de Literatura.
La obra de Encina tuvo grandes detractores: se le acusó de ideas racistas, de resumir y plagiar la Historia de Chile de Diego Barros Arana, de falsificar hechos históricos e injuriar a los historiadores de academia. Sus defensores, que fueron pocos, destacaron su amena pluma, su capacidad de síntesis histórica, su intuición e imaginación para captar los fenómenos históricos y el desarrollo de un pensamiento auténtico. Murió en Santiago en 1965 a los 91 años de edad.
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