| Una vida dedicada a la danza Malucha Solari nació un 24 de diciembre en Matagalpa, Nicaragua. En 1929, cuando tenía 9 años de edad, llegó a Chile acompañada de sus padres, en momentos en que arribaba también a nuestro país Andrée Hass y se llevaba a cabo la reforma universitaria del Conservatorio Nacional de Música que daría origen a la Facultad de Bellas Artes. La danza moderna comenzaba a ganar terreno y la pequeña Malucha demostraba una clara inclinación hacia ella. Sin embargo, su madre la inscribió en clases de piano, conformando una virtuosa dupla con su hermana Olga.
Durante toda la década del treinta fue Hass quien llevó la danza a las señoritas que, como Malucha, acudían a sus clases y presentaciones de ballet. El nacimiento del Ballet Nacional Chileno (BANCH) en 1945, en el seno de la Universidad de Chile, significó un punto de convergencia para todos los que habían buscado una instancia respaldada institucionalmente para desarrollar la disciplina. Para conformar este Ballet, Ernst Uthoff convocó, entre otros, a Malucha Solari, quien se destacó inmediatamente por su capacidad como intérprete.
En 1947 obtuvo una beca del Consejo Británico que la llevó a la prestigiosa escuela británica Sadler’s. Este viaje a Londres le permitió enriquecer su técnica y ampliar su visión de mundo. A su regreso, acogida nuevamente por el BANCH, estrenó su primera coreografía: El Umbral del Sueño (1951), y en 1954, presentó su segunda creación coreográfica, Façade, obra interpretada por ella misma junto a Alfonso Unanue, Nora Salvo y Patricio Bunster.
Otro hito importante en la vida de Malucha Solari fue su segundo viaje a Brasil en 1962, para formarse en técnicas de danza africana. Dos años más tarde regresó al BANCH y formó parte del movimiento que buscaba sacar la danza de las academias y llevarla a las poblaciones marginales. Así, en 1966, Malucha creó el Ballet de Cámara, BALCA, en el seno del Instituto de Extensión Musical de la Universidad de Chile, cuyo objetivo era difundir el baile a través de giras por todo el país. Como directora del BALCA incorporó la técnica de danza afro-brasileña, y reforzó el ballet clásico, para lo cual realizó, en 1967, un tercer viaje clave, esta vez a Moscú, a buscar al maestro ruso Eugene Valukin. En este mismo esfuerzo por ampliar el espectro social de la disciplina, Malucha tuvo un segundo logro al conformar, en 1969, la Escuela Coreográfica Nacional y el Ballet Juvenil del Ministerio de Educación, que existió hasta 1974.
Durante la dictadura militar, Malucha se refugió en su proyecto más personal, la creación del IDAMS (Instituto de Danza Malucha Solari) y su participación en el proyecto Mobile, dirigido por Hernán Baldrich. Posteriormente formó el Consejo Chileno de la Danza y la Escuela de Danza de la Universidad Arcis. Asimismo trabajó con apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo en programas artísticos para estudiantes de poblaciones de San Joaquín, La Legua y San Antonio. En 1991 fue nombrada miembro de la Academia Chilena de Bellas Artes y el 2001 recibió el Premio Nacional de Artes Musicales, siendo la primera figura chilena de la danza en recibir tal galardón. Un enfisema pulmonar acabó con su vida en julio del 2005.
|