| Mankacen, “el cazador de sombras” Testigo del ocaso de los hombres de la Tierra del Fuego, ya diezmados por el agresivo contacto con la civilización occidental y al borde de la extinción, el sacerdote y antropólogo alemán Martín Gusinde rescató para la memoria la vida de las etnias más australes del mundo. Los registros etnográficos que dejó constituyen un material de inmenso valor para el conocimiento de los selk’nam de la isla, los yámanas y los kawéskar de los archipiélagos patagónicos.
Nació en Breslau en 1886 e ingresó en su juventud a la Congregación del Verbo Divino, caracterizada por su énfasis misionero en las regiones más apartadas del mundo. Tras terminar sus estudios secundarios, ingresó al Liceo de San Gabriel en Mödling, cerca de Viena, en donde tuvo como profesor al etnólogo y misionero Wilhelm Schmidt, quien lo introdujo en el conocimiento antropológico. Tras ordenarse sacerdote en 1911, al año siguiente fue destinado a Chile para trabajar como profesor de ciencias naturales en el Liceo Alemán de Santiago. En 1912, comenzó a trabajar en el recientemente creado Museo de Etnología y Antropología de Chile, junto a Max Uhle y Aureliano Oyarzún. Una de sus primeras labores fue el estudio de una colección de objetos de Isla de Pascua depositados en el museo, labor que complementó con una acabada bibliografía sobre el tema. Al mismo tiempo, realizó exploraciones arqueológicas en compañía de Aureliano Oyarzún, con la finalidad de reunir colecciones para el museo. Entre 1916 y 1917, Gusinde realizó un largo viaje hacia la región de la Araucanía, con la intención de reunir nuevas colecciones etnográficas para el museo y realizar trabajo de campo en las comunidades mapuche. Fruto de ello, publicó al año siguiente un completo estudio sobre medicina e higiene entre los mapuche, en donde se adentró en el fenómeno del chamanismo y en las técnicas medicinales mapuche. También realizó varios descubrimientos arqueológicos en la región, con lo que demostró la antigüedad de la cultura mapuche. Entre 1918 y 1924, Gusinde llevó a cabo cuatro expediciones a Tierra del Fuego, realizando un detenido y minucioso estudio de la cultura de los selk’nam, yámanas y kawéskar. Durante sus viajes, Gusinde denunció con energía el exterminio de los pueblos patagónicos por colonos, estancieros y aventureros blancos, tomó cientos de fotografías y notas de campo sobre la vida cotidiana y los ritos y ceremonias de esas etnias, y reunió una gran colección de objetos etnográficos.
En 1924, Gusinde abandonó el país para retornar a Viena y comenzar a escribir su gran obra sobre las tribus fueguinas, labor que le tomó más de cuarenta años. En el intertanto, organizó decenas de expediciones a los lugares más remotos del planeta en busca de pueblos primitivos. En la larga lista de pueblos estudiados por Gusinde se encuentran los pigmeos twa y bambuti del Congo, los negritos de Filipinas, los yupa de Venezuela, los ainos de Japón y los papúes de Nueva Guinea.
Seguidor de las teorías de Wilhelm Schmidt, Gusinde argumentó que el hombre lleva consigo de manera espontánea y natural la creencia en un único ser supremo creador del mundo y de la moral, y que en las etapas posteriores de la evolución humana aparecieron otros cultos y ritos que se habrían superpuesto a ese patrón originario. De acuerdo a los principios evolucionistas, pensó que mientras más bajo y primitivo fuera el nivel cultural de un pueblo, sus creencias religiosas se encontrarían en un grado más prístino, cercano a la de los hombres en el momento de la creación del mundo. En su búsqueda de los verdaderos primitivos en los se pudiera rastrear la semilla de la fe cristiana, Gusinde visitó los pueblos más remotos del planeta, intentando encontrar una base antropológica del mensaje cristiano. En esa búsqueda, que lo llevó en muchas ocasiones a interpretar erróneamente datos recogidos en sus trabajos de campo, Gusinde rescató para la memoria de la humanidad a las tribus fueguinas, a cuyo estudio, sintetizado en su monumental obra Die Feuerland Indianer, dedicó gran parte de su vida hasta su fallecimiento en 1969.
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