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otomí

Al momento de la conquista, la lengua otomí era una de las predominantes en la región noroccidente del altiplano central mexicano. Perteneciente a la familia lingüística otomangue, el otomí o hñähñü (en su denominación nativa) es una lengua silábica con fonemas tonales y nasales, peculiaridades que suponían un reto para los hablantes de lenguas indoeuropeas.

Las primeras gramáticas del otomí las realizaron los franciscanos Alonso de Urbano y Pedro de Cáceres en el siglo XVI, a las que se agregaron muchas otras durante los dos siglos siguientes. De las gramáticas coloniales de lengua otomí que posee la Biblioteca Nacional, destaca un manuscrito inédito del jesuita Antonio de Agreda, escrito en la década de 1770 y cuya publicación fue prohibida por la Real Academia de la Lengua, en vista de los errores doctrinarios que contenía.

Hoy en día, el otomí es hablado por más de 300.000 personas en el centro de México y es reconocida como lengua nacional en ese país, en conjunto con otros 64 idiomas indígenas.