María nadie

Esta novela está dividida en dos capítulos "El pueblo" y "La mujer". En el primero, junto con ambientar la historia, Marta Brunet utiliza los recursos de la literatura tradicional en la descripción de espacios y la presentación de la trama; además se acerca a la propuesta programática del naturalismo o la novela "experimental" de Emile Zola, que concibe la novela como un laboratorio de pasiones y sentimientos. En el segundo, transforma la estructura anterior para narrar desde la interioridad del personaje femenino. De esta forma, María Nadie traspasa los cánones literarios de su época y se posiciona en lo que la crítica especializada ha llamado los "géneros del yo".

"Poco sabrán las gentes del pueblo el bien que me ha hecho esta revisión de mi vida, ordenadamente recordada para responder a su curiosidad. Aunque dirigida a ellos, no la sabrán nunca. Seguirán ignorando que nada vergonzoso tengo que ocultar. Que no soy una orgullosa. Ni una egoísta. Que soy tan sólo una pobre mujer, una María Nadie sin gloria ni pena. Como tampoco sabrán hasta qué punto les agradezco el haber provocado esta auténtica hora de soledad, de estar frente a mí misma sacando hechos del pasado para enfrentarlos en el presente. Ha sido como poner en un platillo de balanza lo que en dicha y sufrimiento me dio el amor y la miserable nada que me dieron ellos. Misiá Melecia y el resto. Pongo aparte a los niños en el abra mágica. Ha sido como medir y dar precio a la pequeña felicidad, pero felicidad al fin, proporcionada por un sentimiento puro". (Brunet, Marta. María Nadie. Santiago: Zig-Zag, 1957. p. 159)