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Planteamientos doctrinarios

Desde sus orígenes, los radicales chilenos abogaron por la consecución de la reforma electoral; la ampliación del sufragio universal y de las libertades republicanas; la consagración de la sociedad civil frente al poder del Estado; la separación de la Iglesia y del Estado; la reestructuración de la guardia nacional junto a la descentralización administrativa del país; tal como se desprende del primer programa radical aprobado tras su primera convención en 1888.